
Parece un chiste pero es verdad: me he caído varias veces
de diferentesescaleras... y de diferentes alturas. De arriba para bajo.
Lo confirmo: ya no me gusta pintar. Y no pinto nada. Exepto paredes
de habitaciones de niños. Aquello es distinto. Compartible e incomparable.
También hago estanterías para niños. Y comó no¿¿¿ Cuando en cierto taller
te piden el tercer riñon para ensamblar dos baldas... Venga, hombre...
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